Al tener que escribir un primer artículo para nuestro blog, estábamos seguros de que no podía tratar otro tema que no fuera nuestra visión de la nutrición como herramienta del sistema de salud, hacia dónde avanza y cómo nosotros queremos que avance, y por qué decidimos emprender en este mundo que tanto nos apasiona.

Sin duda el modo en el que se ve el futuro de la nutrición depende del ojo del observador. Si le preguntamos a alguien que trabaja en la industria, su foco estará en las demandas de los clientes y en las oportunidades de ganancias: Las proteínas, los quemadores de grasa y el resto del abanico de suplementos serán su prioridad.  Cuando le consultemos a un periodista, será sobre el próximo “superalimento” (un término 100% marketing y carente de base científica), será sobre la próxima dieta de moda o el próximo suplemento con efectos mágicos; se tratará de extremos y de controversias para crear los mejores titulares.

Pero si le preguntamos a un científico, creerá que el futuro de la nutrición puede desarrollarse en varias áreas: la primera sin duda, la nutrición personalizada. No existe un asesoramiento general para todas las personas, sino que el asesoramiento se debe adaptar a cada uno de nosotros. En segundo lugar, ha de ser periodizada, es decir, debe integrarse en las características de cada temporada y persona, así como tener unas metas propias de cada periodo. Esto hará que automáticamente el asesoramiento se vuelva más personalizado, ya que muchos de los factores que influyen en el buen consejo nutricional son específicos para cada momento e individuo. Y, por último, debe basarse en la evidencia científica, con un uso estricto y responsable de la mejor evidencia actual y con una sólida formación profesional que contribuya en la toma de decisiones sobre la nutrición y la salud de las personas.

Algunas personas tienen una opinión sobre la nutrición que a menudo se magnifica a través de los medios de comunicación, Y por desgracia una gran cantidad de gente está influenciada por esas opiniones. Cuando un deportista, actor, modelo… con millones de seguidores, hacen tales declaraciones pueden tener una gran repercusión y casi el total de esas afirmaciones pueden no poseer ninguna evidencia científica. A menudo se basan en experiencias personales, creencias, rumores o simplemente son inventadas por intereses económicos. Los medios se suman al juego al poner atención en los temas que inundarán los titulares, y los mensajes extremos siempre reciben más atención que la aburrida moderación. Con todo esto, se vuelve difícil para muchas personas distinguir la información válida de “los disparates”.

Por si fuera poco, aprovechando el interés de la sociedad por todos los avances científicos, hay muchos sectores que los utilizan para sacar” tajada” a través de la “pseudociencia”. Camuflan bajo lenguaje técnico y científico la falta de solidez, buscando engañar y obtener beneficios comerciales. Los nuevos hallazgos se basan en el conocimiento existente y en la constante investigación de numerosos profesionales. No hay “descubrimientos” completamente novedosos y se buscan palabras como “patentado” o “secreto” o afirmaciones como “lo que los médicos no quieren que usted sepa”, para así evitar la exposición a la luz de la crítica científica que no podrían soportar.

Dado que esta confusión y esta gran cantidad de información errónea son reales y no desparecerán (probablemente aumentarán en el futuro), debemos equiparnos y equipar a nuestros pacientes y lectores con las herramientas necesarias para distinguir la buena información de la que no lo es. Este será otro de nuestros objetivos, la educación nutricional.

Como dijo Charles T. Spraling: “el conocimiento consiste en comprender la evidencia que establece el hecho, no la simple creencia de que es un hecho”

Por ello iniciamos este camino junto a vosotros, en el que iremos descubriendo como la nutrición puede ayudarnos en la prevención, tratamiento y rendimiento de nuestro día a día. Como ya dijo Hipócrates en el siglo V a.C. “Si pudiéramos proporcionar a cada individuo la cantidad adecuada de nutrición y ejercicio, ni muy poca ni demasiada, habríamos encontrado el camino más seguro hacia la salud”.